martes, 3 de agosto de 2010

Entrevista a Hugo Pereira, defensor del adobe



Entrevista a Hugo Pereira, defensor del adobe
Hugo Pereira acaba de ganar el premio Fermín Vivaceta otorgado por el Directorio Nacional del Colegio de Arquitectos, por su destacada labor en el campo de la tecnología asociada a la profesión. Este profesor del Departamento de Historia y Teoría de la Arquitectura de la Universidad de Chile, lleva años estudiando, investigando y difundiendo el adobe como material constructivo, a pesar de que en Chile todavía es bastante mal visto.
Consciente de que su pasión por el adobe no tiene nada que ver con su tradición familiar, ya que nunca viví en el campo, ni tengo parientes agricultores, Hugo Pereira Gigogne (47) recuerda que su relación con las construcciones de tierra se remontan al tiempo en que trabajó en el Plan Ocupacional de Jefes de Hogar (POJH), en La Florida.

- Con la grave crisis económica que se vivía a principio de los ochenta y con el terror de la cesantía, sin pensarlo dos veces llevé mi currículo a diferentes municipios para postular al POJH, siendo aceptado en La Florida, donde tuve a mi cargo un total de 500 trabajadores. Durante ese período fue que me pidieron arreglar las grietas de una casa de adobe que la municipalidad tenía en un gran terreno. Confieso que, como mi único interés en ese minuto era asegurarme trabajo por un buen tiempo, junto con reparar la vivienda existente, propuse construir un centro cultural en el tremendo terreno existente. Dado que no sabía nada sobre el adobe, me puse a estudiar y a experimentar; el resultado fue un edificio de casi tres mil metros cuadrados que resistió perfectamente el terremoto del 85.

De ese período, Hugo recuerda su famosa anécdota del caballo. A pesar de no contar con un gran presupuesto, decidí desviar fondos para comprar un caballo para mezclar el barro con los otros materiales. Sin embargo, el animal desapareció misteriosamente a los dos días de haberlo adquirido... Más tarde los obreros me confesaron que ¡se lo habían comido!

A partir de esta obra fue que Hugo Pereira se conectó firmemente con la tierra.

- ¿Qué argumentos usas para convencer a un cliente que no ha estado relacionado con la tierra para que se construya una casa en adobe y no en otro material?

- Que es un muy buen aislante acústico y térmico, por lo que además resulta muy económico en invierno. Pero, sin lugar a dudas, el factor más importante es su bajo impacto ambiental, ya que produce pocos desperdicios.

Muy interesado en el tema ecológico, este arquitecto recalca que para producir una tonelada de tierra se necesitan 50 termias, mientras que para fabricar la misma cantidad de lana mineral se requieren más de 1.000 termias. Aunque dicha temática está empezando a preocupar a los arquitectos, éstos todavía desean exhibirse con sus obras y participar en bienales, sin importar que sus construcciones tengan miles de toneladas de fierro, cemento, vidrio, etcétera. De acuerdo con esto, me gustaría hacer un cálculo sobre cuál ha sido el impacto energético que han producido mis viviendas al ambiente y cómo habría sido si se hubiese usado materiales tradicionales. Te aseguro que la diferencia es monumental, declara el profesional.

- Pero el adobe debe tener algunos inconvenientes.

- Su principal desventaja es su casi nula resistencia a la humedad, condición que se puede subsanar agregándole cal o cemento Portland a la tierra, técnica conocida como suelo cemento.

Al respecto, el arquitecto considera fundamental desterrar el mito que construir en adobe resulta muy económico, ya que en general el ahorro no es más de un 20% en el costo directo de la vivienda. A esto después hay que sumar los bajos costos en materia de mantención y calefacción.

- ¿Y qué hay de la solidez, ya que en los últimos terremotos las edificaciones más afectadas han sido las de tierra?

- Sí, pero la clave está en aplicar las tecnologías modernas, aprovechar todos los estudios que se realizan en laboratorios a nivel mundial para conocer mejor cómo se comporta este material. Es un hecho que si seguimos edificando con adobe tal como se hacía antiguamente, el resultado será desastroso ante un sismo muy fuerte.

- Si tiene todas estas características positivas, ¿por qué el gobierno no introduce el adobe en casas de subsidio?

- Porque ningún gobierno en Chile ha invertido en tecnología. Se supone que son las universidades las encargadas de eso, pero cuando las casas de estudios superiores se encuentran en malas condiciones económicas, como la Universidad de Chile, no hay nada que hacer.

Agrega Pereira que esta desidia da pie para que lleguen empresas extranjeras con sus sistemas de paneles constructivos que, además de no generar trabajo, pagan fletes, lo que es una verdadera locura. Pienso que para fabricar un satélite tal vez haya que pedir ayuda a los gringos, pero no para hacer una casa, porque se trata de una tecnología simple. 

- Otro factor que ha jugado en contra de la difusión de las características de este material es la dificultad de contar con un equipo de trabajo, porque una condición propia del chileno es que si no ve resultados inmediatos, busca otros nichos.

- Entonces si el panorama es tan poco auspicioso, ¿por qué insistir con un producto que es bastante menospreciado?

- Porque el adobe tiene un gran futuro, cosa que en países desarrollados, como, por ejemplo, Alemania, ya saben. Tengo la certeza que de repente esto va a agarrar vuelo y que los arquitectos andarán desesperados tratando de entender más sobre las distintas tecnologías como son la tierra cemento, la tierra mejorada, la tierra armada, la quincha, etcétera.

- Dentro de Chile, ¿crees ser de los que más han investigado sobre el adobe?

- La construcción en barro es parte del conocimiento popular, aunque yo he tratado de sistematizarlo. Sin embargo, creo llevar la mayor continuidad en el tema, ya que desde que partí, en el año 82, no he parado más.

A los múltiples cursos a los que ha asistido en nuestro país, en su currículo se suman trabajos en el extranjero, tanto como alumno como en calidad de profesor. En esta última condición cabe destacar su participación como docente en Bolivia, Colombia, Paraguay, Brasil y Uruguay. En cuanto a su labor pedagógica en Chile, Pereira siente que por primera vez tiene la posibilidad de entregar una formación sistemática en cuanto a la construcción en adobe, ya que tanto en la Universidad de Chile como en la Central imparte el curso de Historia de la Arquitectura en Tierra Cruda en Chile. Su actual desafío es conseguir los fondos necesarios para editar un libro que ya terminó de escribir.

- Es importante que sean las universidades las depositarias de ese conocimiento para que no se pierda todo lo logrado en esta última década.

Por Gloria Mulet M.

Retrato, Leo Vidal

lunes, 2 de agosto de 2010

Taller de Construcción en Tierra

por PATRICIO ARIAS y MARCELO CORTES

Usualmente, cuando se habla de construcción con tierra cruda, se piensa inmediatamente en la construcción con “adobe”, sin embargo ambos términos no son sinónimos: el adobe es una de las tantas técnicas de construcción con tierra. Entre algunas de ellas destacan las tradicionales y más utilizadas en nuestro país, como lo son el tapial y la quincha, y otras técnicas mixtas nuevas, como el denominado tecnobarro y la quincha metálica.

El tecnobarro es un sistema constructivo mixto, donde existe una estructura soportante de acero y un material de relleno que es una mezcla de tierra y paja. Conceptualmente hablando, el tecnobarro es una evolución de la quincha tradicional (estructura soportante más un entramado de madera relleno con tierra), donde en vez de generarse un entramado de madera, se hace uno de acero. Este sistema, ideado por nuestra oficina de Arquitectura y Construcción, presenta dos modalidades: la primera, denominada por sus autores como “quincha metálica”, es una estructura en base a perfiles de acero entre los cuales se suelda una malla metálica tipo ACMA, sobre la cual se aplica la mezcla de tierra y paja; en el segundo, denominado “tecnobarro” propiamente tal, la estructura ya no es en base a perfiles, sino a la misma malla metálica que se pliega en intervalos de 10 cm o más dependiendo el caso, logrando un panel estructural tipo estereométrica que luego se rellena completamente con tierra y paja que le otorgarán consistencia y resistencia a la estructura; este último sistema posee viarias ventajas respecto al primero: disminución de costos al ahorrarse los perfiles, libertad formal, ya que la malla plegada puede adquirir la forma que se desee, y continuidad estructural, lo que disminuye los puentes térmicos por tanto ahorra energía.

La idea de utilizar acero, nació de la observación de los refuerzos utilizados en las cons-trucciones históricas en adobe realizadas en Santiago poniente, las cuales han resistido los sismos gracias a refuerzos de metal (en forma de alambrotes de 2 a 3 mm). Estos sis-temas mixtos aprovechan las propiedades estructurales del acero en cuanto a su capaci-dad sismo-resistente, y la tierra, además de proteger la estructura contra la corrosión pro-ducto de la humedad, aporta mejores cualidades de habitabilidad, como lo son, el confort térmico y el aislamiento acústico, en una mezcla que además de su gran potencial bio-climático, incorpora los valores de total libertad formal (así lo permiten las estructuras en base a mallas), productividad, economía y prefabricación.

Cabe destacar que al momento de construir con tierra, se debe tener como pie forzado de que no nos encontramos frente a un material de construcción estandarizado –de ahí que con la tierra no existen recetas–, por lo cual cada vez que se va a trabajar con él, se de-ben analizar sus características, sea mediante simples pruebas prácticas, que nos ayu-dará a determinar si la tierra es la adecuada al sistema constructivo elegido, existiendo soluciones simples para mejorarla como añadir arena y cal a la mezcla, entre otras.

La pregunta relevante el ¿por qué construir hoy en día con tierra?

Sin lugar a dudas porque este material presenta múltiples beneficios, entre ellos:

• Se encuentra en forma abundante de manera natural y la mayoría de las veces gratis, sino, con un costo mucho menor que cualquier material estandarizado.

• Posee la capacidad de almacenar calor (inercia térmica), permitiendo que los recintos permanezcan frescos cuando la temperatura exterior sea alta, y viceversa, temperados en los meses fríos.

• Regula la humedad ambiental permitiendo que los muros respiren.

• Ahorra energía, ya que no se requieren procesos industriales para su producción.

• Es un material reutilizable. Por estas razones, es que la construcción con tierra y con el “tecnobarro en particular” se puede ligar a dos grandes temas:

• A la arquitectura de “bajo impacto” o “sustentable”, tema en boga en el actual marco de crisis energética que vivimos.

• Al quehacer arquitectónico con interés social: al ser bajo los costos de construcción, rápida su ejecución (los paneles de tecnobarro se pueden prefabricar y montar en obra de manera rápida) y fácil la capacitación de la comunidad para generar proyectos de autoconstrucción que ayuden a enfrentar el déficit habitacional. Es decir, es posible desarrollar vivienda social estandarizada en barro.


Patricio Arias y Marcelo Cortés / ARQUITECTOS

www.surtierrarquitectura.cl

domingo, 18 de julio de 2010

TALLER DE REPARACIÓN PRÁCTICA: REPARACIÓN CASONA PARROQUIAL




TALLER DE REPARACIÓN
PRÁCTICA: REPARACIÓN CASONA PARROQUIAL

 

El sábado 19 de Junio se realizó la primera jornada del Taller de Reparación de Construcciones en Adobe dictado por el Arquitecto experto en Construcciones en Tierra Marcelo Cortes y certificado por la Universidad del Bío-Bío.
Éste consistió en el reconocimiento del lugar y las fallas que presentaron las construcciones que rodean el núcleo central de la localidad, además de una charla teórica de las fallas típicas y los modos de actuar frente a ellas, además se expuso la experiencia del Arquitecto Marcelo Cortes en la reparación y reforzamiento de construcciones en Adobes en la zona central.
En la segunda jornada del sábado 03 y domingo 04 de Julio se trabajó en la reparación de algunos encuentros de muros y muros dañados por el sismo de la Casona Parroquial del Pueblo. Se procedió a reforzar con mallas ACMA y luego estucar con Tierra.
Ademas se realizó una muestra de revoques de colores, con las tierra que los mismos maestros de Vichuquen llevaron al curso; para demostrar las posibilidades de la tierra como terminación ultima de un muro.
Este trabajo fue dirigido por la Licenciada en arquitectura Amanda Rivera.
La actividad se cerró con una ceremonia, donde se entregó certificación por parte de la Universidad del Bío-Bío por haber asistido al curso y con las palabras y visita a la obra del Alcalde.







martes, 22 de junio de 2010

Construir de casas o viviendas antisísmicas de adobe o tierra como idea de negocios y ayuda a la comunidad


Construir de casas o viviendas antisísmicas de adobe o tierra como idea de negocios  y de ayuda a la comunidad


A raíz del fuerte terremoto de Chile que pasó el sábado 27 de febrero y cuyos efectos siguen manifestándose me surge la pregunta de si en muchos países en desarrollo las viviendas de adobe o tierra podrían aguantar la magnitud de un terremoto como el de Chile.

Por ejemplo Perú, existe una gran cantidad de casas o viviendas de adobe o tierra, especialmente en al zona de la sierra, que en mi criterio no están preparadas para soportar un sismo fuerte.

Surge entonces la idea de construir casas o viviendas antisísmicas de adobe o tierra, tanto como idea de negocios y empresas rentable como también como un servicio a toda la comunidad, o quizás una mezcla de ambas; la presentación de un proyecto de construcción y mejora de casas o viviendas de adobe o tierra a ser financiado por el Gobierno o por instituciones internacionales.

Y no es sólo en Perú, sino en vario países en vías de desarrollo tanto en américa como en otros continentes, como por ejemplo Africa, donde la tierra es usada como material de construcción debido a su poco costo comparado con el material noble o de cemento o concreto.

Si estás en el negocio o empresa de construcción, o si eres ingeniero y deseas ingresar al mundo de los negocios y empresa quizás esta idea de negocios sea una buena oportunidad de hacer una empresa rentable, ganar dinero y a la vez prestar un gran servicio y apoyo a la comunidad, especialmente a los más pobres.

Es bueno recordar que siempre será mejor la prevención a la reconstrucción.

viernes, 11 de junio de 2010

Dióxido de Carbono - Adobe 0 Kg VS Cemento 920 Kg






Almacenamiento de dióxido de carbono en cemento.


Este artículo forma parte de una lista anual de las que, a nuestro juicio, son las 10 tecnologías emergentes más importantes.
La fabricación de cemento para hormigón consiste en calentar piedra caliza pulverizada, arcilla y arena a 1.450 ° C, usando un combustible como el carbón o el gas natural. El proceso genera una gran cantidad de dióxido de carbono: la fabricación de una tonelada métrica de cemento Portland de uso general libera entre 650 y 920 kilogramos de dicho componente. Los 2,8 millones de toneladas métricas de cemento producidas en todo el mundo en 2009 generaron alrededor del 5 por ciento de todas las emisiones de dióxido de carbono. Nikolaos Vlasopoulos, científico jefe en la startup Novacem, con sede en Londres, está tratando de eliminar las emisiones con un cemento que absorba más dióxido de carbono del que libere durante su fabricación. Logra retener hasta 100 kilogramos de gas de efecto invernadero por tonelada.
Vlasopoulos descubrió la receta del cemento de Novacem cuando era estudiante de postgrado en el Imperial College de Londres. "Estaba investigando cementos producidos por la mezcla de óxidos de magnesio con cemento Portland", afirma. No obstante, al añadir agua a los compuestos de magnesio sin ningún tipo de Portland en la mezcla, descubrió que aún así podía hacer un tipo de cemento sólido y que no estuviese basado en piedra caliza rica en carbono. Y a medida que se endurecía, el dióxido de carbono en la atmósfera reaccionaba con el magnesio para crear carbonatos fortalecientes del cemento que, al mismo tiempo, ayudaban a la captura del gas. Novacem está en la actualidad refinando la fórmula para que el rendimiento mecánico del producto sea igual al del cemento Portland. Ese trabajo, afirma Vlasopoulos, debería estar hecho "de aquí a un año".
Otras nuevas empresas también están tratando de reducir la huella de carbono del cemento, incluyendo a Calera en Los Gatos, California, que ha recibido cerca de 50 millones de dólares en inversiones de riesgo. Sin embargo, los cementos de Calera se encuentran actualmente destinados a ser aditivos para el cemento Portland, en lugar de ser un reemplazo, como en el caso de Novacem, afirma Franz-Josef Ulm, director del Centro de Sostenibilidad del Cemento en MIT. Novacem podría así conseguir ventaja en la reducción de emisiones, aunque todas las startups se enfrentan al reto de escalar su tecnología a niveles industriales. Sin embargo, según afirma Ulm, esto no significa que una empresa deba desplazar miles de millones de toneladas de cemento Portland para tener éxito; se puede comenzar por la explotación de nichos de mercado especializados dentro de la construcción. Si Novacem es capaz de producir 500.000 toneladas al año, según cree Vlasopoulos, puede alcanzar el mismo precio del cemento Portland.
Incluso llegar hasta ese punto va a ser difícil. "Ellos están introduciendo un material muy nuevo en una industria muy conservadora", señala Hamlin Jennings, profesor en el Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental de la Universidad Northwestern. "Habrá cuestiones que responder." Novacem comenzará a tratar de persuadir a la industria, trabajando con Laing O'Rourke, la mayor empresa constructora de propiedad privada en el Reino Unido. En 2011, y con 1,5 millones de dólares en efectivo procedentes de la Real Sociedad y otras fuentes, Novacem tiene programado comenzar a construir una nueva planta piloto para fabricar su nueva formulación de cemento.

miércoles, 2 de junio de 2010

Barro, Adobe , hábitat y revolución

Barro, Adobe  , hábitat y revolución
Por Joel Sangronis Padrón






Es claro que en un mundo que entra en una crisis sin retorno del modelo de consumo de energía vigente en los últimos 100 años, la costosa producción de materiales para la construcción de viviendas e inclusive el diseño y conceptualización de las mismas tiene que ser revisado y redefinido.


En los últimos 60 años los países del sur del mundo hemos incrementado significativamente nuestros índices demográficos. La mejoría en nuestras condiciones sociosanitarias han influido decisivamente para que nuestra población se multiplicara a un ritmo cada vez más acelerado.


Estos aumentos de la población se concentraron fundamentalmente en las principales ciudades de nuestros países, produciendo en pocas décadas un colapso en la capacidad de servicios de éstas y un déficit cada vez mayor en la oferta de vivienda y de terrenos donde construirlas.


La construcción de viviendas e inclusive la planificación del urbanismo fueron abandonadas por los diferentes gobiernos, transfiriendo esta responsabilidad a la iniciativa privada y a la mano invisible del mercado, eufemismos con que en nuestros países se denomina a las monopólicas mafias de la construcción y a los gangsteriles negocios especulativos de la banca hipotecaria.


La durabilidad de los materiales de construcción actuales se obtiene a costa de un muy elevado gasto de energía: 1000 grados centígrados para producir cemento portland, 1700 grados centígrados para obtener el acero que se utiliza en la construcción, altos costos en fletes, etc. Este alto consumo de energía sumado a diseños inapropiados, no adaptados a nuestras condiciones climáticas, culturales y económicas, más la visión por parte del sector financiero de la problemática de la vivienda como uno de los negocios más lucrativos, con índices de retorno del capital invertido más rápido y tasas de ganancia más elevadas, han convertido la adquisición de una vivienda en un sueño casi inalcanzable para millones de hombres y mujeres de nuestros pueblos; situación en la que también yo, por cierto, me encuentro.


Las situaciones antes descritas parecieran indicar la necesidad de que se exploren nuevas (pero también viejas e injustamente olvidadas) posibilidades referidas a la construcción de viviendas, entre las que hay que destacar el barro y el Adobe como materias primas de la construcción.






El barro ha sido utilizado para construir viviendas desde la época de los primeros asentamientos humanos. Es un material abundante, económico y de notables cualidades físico-estructurales que el esnobismo y la colonización cultural nos ha hecho olvidar y despreciar.


El barro como material de construcción ha sido estigmatizado socialmente; se le asocia con pobreza y atraso; se le atribuye una supuesta fragilidad e inconsistencia que desmiente el hecho de que pirámides como la de Dahsur en Egipto, construida totalmente de barro hace ya más de 5.000 años, aun hoy se encuentra en un asombroso estado de conservación, lo mismo que la antigua ciudad de Cachan en el Perú, construida con barro hace aproximadamente 2.800 años, o largos trechos de la gran muralla china aun hoy en pie y funcional. También en el occidental estado de Falcón, su capital, Coro, declarada patrimonio histórico de la humanidad por la UNESCO, posee un casco histórico construido fundamentalmente de barro, en donde pueden verse majestuosas casas como la “casa de las ventanas de hierro”, perteneciente a la familia Tellería, que aun después de 300 años sigue maravillando y admirando a quien tiene el placer de recorrer sus pasillos, patios y habitaciones, y que hoy pide a gritos ser adquirida por el Estado venezolano para evitar su progresivo proceso de deterioro.


Entre las muchas cualidades y ventajas del barro como material de construcción tenemos:
Los adobes de barro (la palabra adobe parece provenir del árabe “atob” que significa cieno o lodazal, o de “atuba” que significa ladrillo) conducen poco el calor y actúan como equilibradores térmicos (absorben el calor del día y lo liberan poco a poco durante el frío de la noche y viceversa). Su capacidad de de aislamiento acústico es notable, y esta característica viene a ser de gran utilidad y beneficio a una sociedad golpeada por el estrés y por la cultura del ruido. El barro aísla de las radiaciones electromagnéticas, cosa que no hace el concreto. Es un material prácticamente incombustible, con un valor de ignición de F-180, esto significa que puede soportar el fuego durante 180 minutos sin arder.


Los muros y paredes hechos de adobes de barro son gruesos y su densidad es semejante a la del hormigón. Tiene una alta resistencia a los impactos y es totalmente ecológico y reciclable. Sus daños estructurales son fáciles de reparar y tanto el barro como la arcilla son protectores naturales en contra de hongos y bacterias, además de que como intercambian humedad con el exterior mantienen saludables niveles de humedad en el interior de las viviendas..


Países centroamericanos como Honduras, Costa Rica y El Salvador y Peru y Colombia están instituyendo escuelas para la formación de maestros constructores en la técnica del barro.
Sólo utilizando materiales económicos, ecológicos y abundantes (como el barro), podrán los diferentes gobiernos de los países del mundo cubrir el déficit de más de 500 millones de viviendas que se calcula se necesitaran en el mundo en los próximos 20 años.


Joel Sangronis Padrón - Profesor UNERMB



lunes, 31 de mayo de 2010

La reconstrucción en Vichuquén

La reconstrucción en Vichuquén: un modelo a seguir


La Zona Típica de Cobquecura idealmente reconstruida: cables soterrados, farolas coloniales, sin carteles comerciales excesivos y calles adoquinadas.

En el video cuyo enlace está un poco más abajo, podemos apreciar el ensayo de resistencia de una construcción experimental hecha de adobe reforzado congeomalla , usando el simulador de sismos del Laboratorio de Estructuras de de la Facultad de Ingeniería Civil de la Universidad Católica del Perú. Esta unidad es de origen japonés:

http://www.youtube.com/watch?v=LtgAJIA1wHk&feature=related

La construcción experimental lista para la prueba en el simulador de sismos del
Laboratorio de Estructuras de la Facultad de Construcción Civíl de la PUCP.


Después de éste fuerte terremoto simulado, sólo observamos daños en el estuco y en la parte inferior de una ventana, lo que representa un daño estructural menor (No se puede determinar los grados Mercalli en la simulación, porque esto va a depender entre otros factores de la calidad del suelo)

Después del fuerte terremoto simulado, la estructura de adobe reforzada con
geomalla permanece en pie.


El uso de la geomalla es quizá la mejor alternativa técnica para reconstruir las Zonas Típicas dañadas por el terremoto.
Es un material, con el cual se cubre el adobe antes de estucarlo, es barato y hace mucho más segura a esta técnica tradicional.

Las paredes pueden ser levantadas incluso por una sola persona, mientras que para cocer las tejas que las van a cubrir se necesita de cierta coordinación.
A este tipo de estructura se les podría agregar quizá otros elementos para hacerla aún más resistente: pies derechos, diagonales, escuadras en las esquinas, refuerzos internos en madera rolliza que unan los bloques, etcétera.

El costo de construir en adobe va a ser siempre muchísimo menor que levantar muros en concreto armado, porque la tierra que se va a ocupar para hacer paredes y techos es un bien gratuito, y porque con esta materia prima se puede aplicar la autoconstrucción.

Es importante también considerar las ventajas que tiene la tierra si se usa para levantar muros, en el sentido que ella tiene las mejores propiedades de aislamiento térmico, superior a cualquier otro material moderno. Esto es válido también para las tejas de barro cocido.

Hoy los habitantes de Vichuquén, uno de los bellos pueblos de la zona afectada por el sismo del 27 de febrero, están participando activamente en la restauración de su Zona Típica.

La comunidad vichuquenina, apoyada en la tecnología moderna del adobe,
reconstruye y refuerza sus casas con geomalla.


La reconstrucción de los pueblos de adobe de la Zona Central afectados por el terremoto tiene dos imperativos importantes:

En primer lugar está el aspecto histórico, patrimonial, relacionado con nuestra identidad como nación, con la necesidad de que tenemos como país de preservar materialmente nuestro pasado urbano.

En segundo lugar esta el aspecto económico.
Porque el que los vichuqueninos hayan decidido reconstruir su pueblo a la manera tradicional pero ahora reforzando los muros, no es sólo una actitud relacionada con la nostalgia y la historia, sino que también con el presente, con los beneficios económicos de mantener a un pueblo rural con sus caracterísiticas tradicionales, que son tan atractivas para los visitantes proveniente de las grandes ciudades.
De esta manera, El turismo rural en sus distintas variantes tendrá en el patrimonio arquitectónico de Vichuquén, —y en el de de los pueblos del Valle Central que quieran emular esta experiencia—, un importante punto de partida para su desarrollo, lo que en los últimos años, antes del terremoto, ya empezaba a perfilarse.

Conviene mirar la realidad. Aunque las autoridades tengan las mejores intenciones, sean éstas del gobierno, de los respectivos municipios o del Consejo de Monumentos Nacionales, no hay recursos suficientes para destinarlos a la reconstrucción de todas las Zonas Típicas dañadas por el terremoto. La pasividad de las comunidades involucradas podría llevarlas a su definitiva desaparición.

La elaboración de los bloques de adobe se hace bajo estrictas normas técnicas.


En Vichuquén, gracias a la conciencia patrimonial de sus habitantes, de 100 casas de la Zona Típica y de otras aledañas, sólo 16 serán demolidas para ser reemplazadas por nuevas construcciones en adobe sismoresistente. El resto de las casas están siendo reparadas y reforzadas con geomalla .
Es que por este pueblo no pasó el apresurado frenesí demoledor de las palas mecánicas. Al contrario, los vichuqueninos protegieron de la humedad amorosamente sus casas dañadas con polietileno.

Si Vichuquén ya está en plena reconstrucción, es por la conjunción de tres factores: la participación de sus habitantes, la asesoría de un organismo técnico oficial, el SENCICO del Perú (Servicio Nacional de Capacitación para la Industria de la Construcción), y el aporte financiero del sector privado, en este caso la empresa minera Barrick.

Los técnicos peruanos que generosamente entregan sus conocimientos en Vichuquén.


Este modelo de reconstrucción, que conjuga la autoconstrucción más apoyo técnico y pecuniario, es sensato y realista.

Cada pueblo poseedor de inmuebles históricos dañadas por el terremoto: Rere, Lolol, Curepto, Chanco, Cobquecura, Putú, Pumanque, San Pedro de Alcántara, Zúñiga y tantos otros, debería replicarlo.

Pero los habitantes de estas pequeñas ciudades rurales, depositarias de nuestro pasado urbano, necesitan por lo menos un empujoncito de las autoridades,
sean estas del Ministerio de la Vivienda o del Consejo de Monumentos Nacionales.
Porque éstas comunidades se encuentran todavía en un "estado de negación patrimonial", mezcla de la perplejidad que naturalmente les provocó el terremoto, las angustiosas incertidumbres de cara al futuro, y por el efecto de alrededor de 100 años de denostación del material del que estaban hechas todas las ciudades del Valle Central hasta no hace mucho: el adobe.